¿Te has fijado en que, cada vez más, las redes sociales parecen dividir el mundo entre personas buenas y personas malas?
En tiempos de incertidumbre, crisis de seguridad y agotamiento emocional, nuestro cerebro busca respuestas rápidas para recuperar una sensación de control. Sin embargo, esa necesidad puede convertirnos en presa fácil de una nueva forma de desinformación: el intrusismo de influencers que lucran con la ansiedad colectiva ofreciendo explicaciones simplistas sobre fenómenos profundamente complejos.
Apoyándonos en la filosofía médica de Georges Canguilhem, la psicología social y la neurociencia del trauma, exploraremos cómo la polarización, lejos de ser únicamente un problema ideológico, puede representar también una respuesta biológica y psicológica frente al miedo, el desamparo y la incertidumbre. Comprender este fenómeno quizás sea el primer paso para recuperar aquello que define a una sociedad mentalmente saludable: su capacidad de pensar críticamente, adaptarse y convivir con la complejidad.
Cuando el cerebro se cansa de pensar: trauma, polarización y la ilusión de las buenas y las malas personas.